El futuro ... en breve: Proyecto A1

La versión breve del Proyecto A1, un blog sobre los futuros: los probables, los posibles, los soñados, o los temidos.
Posts I Like

Fin

El problema con el futuro es que no nos parece que sea como pensábamos que sería.
 (Douglas Coupland, vía @microsiervos)

The future sucked …

(vía juliasegal)

Y de propina una lista de trabajos extinguidos, innecesarios o en extinción en 2020

El Blog Salmón recoge un artículo del Wall Street Journal. Hay un claro sesgo hacia la medicina y biología:

  • Ingenieros biomédicos, 72%
  • Analistas de Sistemas de redes, 53%
  • Ayudantes sociales, 50%
  • Ayudantes sociales y personales, 46%
  • Investigadores financieros, 41%
  • Científicos médicos, 40%
  • Asistentes médicos, 39%
  • Especialistas en la piel, 38%
  • Bioquímicos y biofísicos, 37%
  • Entrenadores físicos, 37%

¿Vamos hacia atrás?

Una consecuencia del M2M (comunicación entre máquinas) y el I0T (Internet de las cosas) es la posibilidad de crear ciudades inteligentes. En ellas los elementos de infraestructura y mobiliario adquirirían inteligencia en forma de sensores, comunicaciones y cierta capacidad de proceso. La comunicación entre los elementos de infraestructura, y entre éstos y los vehículos y los dispositivos personales, permitirían construir nuevos servicios y formas de gestionar el tráfico, situaciones de emergencia, las infraestructuras y las interacciones de personas y objetos. Aunque el interés es muy grande, y hay ciudades que apuestan por ello, hay una gran incertidumbre sobre los modelos que harían sostenibles este tipo de servicios y su verdadera aceptación por parte del público.

Parte de la serie MMXX en el blog Proyecto A1

Tiene una descripción del pasado que suena a novela de ciencia-ficción:

The year is 2010. America has been at war for the first decade of the 21st century and is recovering from the largest recession since the Great Depression. Air travel security uses full-body X-rays to detect weapons and bombs. The president, who is African-American, uses a wireless phone, which he keeps in his pocket, to communicate with his aides and cabinet members from anywhere in the world. This smart phone, called a “Blackberry,” allows him to access the world wide web at high speed, take pictures, and send emails.

It’s just after Christmas. The average family’s wish-list includes smart phones like the president’s “Blackberry” as well as other items like touch-screen tablet computers, robotic vacuums, and 3-D televisions. Video games can be controlled with nothing but gestures, voice commands and body movement. In the news, a rogue Australian cyberterrorist is wanted by world’s largest governments and corporations for leaking secret information over the world wide web; spaceflight has been privatized by two major companies, Virgin Galactic and SpaceX; and Time Magazine’s person of the year (and subject of an Oscar-worthy feature film) created a network, “Facebook,” which allows everyone (500 million people) to share their lives online.

Pero también contiene una interesante reflexión sobre el futuro y el estado de “hiper-realidad” en el que estaríamos viviendo.

El papel del Estado está ahora mismo en debate y discusión, y coexisten varias corrientes contradictorias. Por un lado hay una fuerte corriente hacia la descentralización, dotando a entidades más pequeñas de un papel relevante (regiones, distritos, estados, prefecturas, autonomías) y no sólo como ejecutoras. Al mismo tiempo hay una corriente hacia la centralización, al menos de ciertas funciones delegadas. Mientras el tamaño, alcance e influencia del Estado es enorme, y en muchos lugares históricamente inédito, hay corrientes como la “Big Society” inglesa que impulsan un Estado menor, dejando muchas de sus funciones en la sociedad civil y en entidades no estatales. Lo cierto es que es difícil encontrar un momento de la Historia sin este tipo de entidades, aunque la proliferación, variedad y ubicuidad actuales son inéditas. Desde los entes supranacionales a las ONGs, su influencia no deja de crecer y la próxima década puede confirmar su papel cada día más influyente. Aunque el modelo basado en la ubicuidad y omnipresencia del Estado es el aceptado universalmente, el fracaso de muchos de ellos, y su sustitución por otras formas puede hacer que el debate sobre el Estado, su función y alcance se universalice.

Parte de la serie MMXX en el blog Proyecto A1

Google “pronostica” el futuro a partir del resultado de las búsquedas

Hace más de 40 años que se anuncia como un esquivo avance inminente (como la videoconferencia o el hogar automatizado), sin embargo es ahora cuando parecen darse las condiciones para que sea una realidad. Se trata de la combinación de mayor potencia en dispositivos portátiles, conectividad ubicua, procesado remoto (en Cloud) y nuevas aproximaciones y algoritmos. Sin estar aún cerca de la traducción de conversaciones en tiempo real, los textos procesados empiezan a ser aceptables, el reconocimiento de voz bastante acertado, y la síntesis realista. De seguir así, podríamos ver en los próximos años los primeros signos de terminar con la maldición de la torre de Babel, con las enormes implicaciones que ese hecho podría tener.

Parte de la serie MMXX en el blog Proyecto A1

La fuente energética de referencia de los últimos doscientos años (primero carbón, y luego petróleo) plantea cada vez más dudas. La certeza sobre su agotamiento (o al menos la extracción rentable), su papel en las emisiones contaminantes, o los conflictos por su control hacen que parezca muy mala idea prolongar nuestra dependencia. El problema está en las alternativas (o su ausencia), el crecimiento del consumo en países en crecimiento, las previsiones de un consumo per cápita estable o creciente, y la amenaza de nuevos conflictos. La atención sobre el petróleo –y en menor medida el carbón- será aún más alta que en los últimos años, y la necesidad de identificar nuevas reservas, se une la incertidumbre sobre si se ha alcanzado ya el máximo de producción, el temido “oil peak”.

Parte de la serie MMXX en el blog Proyecto A1

I’ve seen the Future

I’ve seen the Future

Vivimos en la era de la hipertransparencia. Tenemos un conocimiento instantáneo e inimiginable hace unos de años de la actividad de muchas personas gracias a sus fotos, cambios de estado, preferencia, o check-ins. Además del continuo flujo de información personal canalizado a través de las redes sociales, existen todo tipo de iniciativas que empujan esa transparencia en gobiernos y empresas. Desde Open Data a Wikileaks los espacios para el secreto y la información oculta se reducen. Además, en un movimiento muy interesante, se le atribuye una enorme credibilidad a la información ubicua, anónima y sin contrastar, a veces a costa de los medios tradicionales, en claro declive en los países desarrollados.

Parte de la serie MMXX en el blog Proyecto A1